martes 4 de septiembre de 2007

NACIÓ LA VIRGEN MARIA

Queridos hermanos:
Si la Virgen de Agosto marca nuestro calendario en el centro del verano, la Virgen de Septiembre nos ayuda a encarar de nuevo la vida que se avecina dura en un siempre largo curso frente a las cortas vacaciones.

Las distintas advocaciones que celebran su fiesta en estos días no nos deben ocultar la razón primera de su ser festivo: la alegría y el gozo de los cristianos al reconocer a la Virgen que nace de nuestra carne y sangre, que es de nuestra raza humana. María es un miembro de nuestra familia. De Ella celebramos el feliz acontecimiento de su venida al mundo, su cumpleaños. Efectivamente, la esperanza cristiana es una virtud que necesita una constante atención, pues, si no, fácilmente se convierte en utopía que nunca llega a tener lugar ni tiempo, o en recuerdo nostálgico de algo que fue bueno y aun magnífico mientras duró, pero que no incide hoy en el cambio que necesita la humanidad.

La Humilde Nazarena vino al mundo por obra y gracia de sus padres que llama la tradición con los preciosos nombres de Joaquín y Ana. Dios añadió a su creación la plenitud de la Gracia, por la que quedó formado el ser humano con mejores perspectivas para su posterior desarrollo y misión que nadie nunca tuvo igual.

Y, si, por el fruto de sus entrañas, nos ha venido todo lo mejor, Ella es eso mejor que Dios nuestro Padre quiso regalarnos en su Hijo: la salvación de los pecados, la liberación del mal y de la muerte, la plenitud de la Vida. Con María, hijos en el Hijo de Dios, y para siempre.

Aurora que anuncia el Día, Estrella de la mañana, y tantos sugerentes nombres que añadimos al de María para indicar que, por muy negro que aparezca el horizonte en el devenir de nuestras sociedades y por culpa de nuestros intereses y egoísmos, hay Alguien que trae la luz imparable del Día de Nuestro Dios. Este mundo gris y tantas veces acostumbrado a ese “ir tirando” no tiene que ser así. Y María, desde su nacimiento inmaculada, nos asegura un presente-futuro, una forma y manera de vivir que adelanta el Reino de Dios y que va transformando la realidad desde dentro de sus estructuras y personas.

Pues Ella no nace para sí. Su venida al mundo es eso, venir a nosotros, para nosotros. Lo que tendríamos que ser nosotros: todo para todos. María fundamenta nuestra esperanza y la hace activa en el seguimiento del fruto de su vientre, de Jesucristo. Por Ella y su maternidad, pudo decir de sí mismo el Señor con toda verdad que era el Hijo del Hombre.

Termino recordando unas palabras de Juan Pablo II en su carta sobre la dignidad de la mujer, pues si alguien puede tener alguna ventaja en el nacimiento de la Virgen María es la mujer: “María significa, en cierto sentido, superar aquel límite del que habla el Libro del Génesis (3, 16) y volver a recorrer el camino hacia aquel "principio" donde se encuentra la "mujer" como fue querida en la creación y, consiguientemente, en el eterno designio de Dios, en el seno de la Santísima Trinidad. María es "el nuevo principio" de la dignidad y vocación de la mujer, de todas y cada una de las mujeres. (Mulieris dignitatem, nº 11)
Vuestro obispo,
+ Antonio

martes 28 de agosto de 2007

¿FIESTAS BÁRBARAS O BÁRBAROS EN FIESTAS?
Por Sergio Ridán Peralta, sociólogo


La estación veraniega y el tiempo de recolección han sido, desde antiguo, los mejores momentos para celebrar las fiestas de pueblos y ciudades. Fiestas normalmente asentadas sobre celebraciones, en principio, religiosas. En España, tres fiestas marianas polarizan una gran parte del calendario festivo: 16 de julio –la Virgen del Carmen-, 15 de agosto, -la Asunción de nuestra Señora-, y el 8 de septiembre – la Natividad de la Virgen María.

La raíz de las ferias y fiestas populares se engancha en solemnidades de este carácter. A partir de ahí, los programas festivos diseñados por las instituciones civiles y sus comisiones de festejos combinan novedades lúdicas y “culturales” con tradiciones populares de arraigo ancestral... Éstas suelen remitir a costumbres surgidas en tiempos, ámbitos y sociedades rurales que sobreviven, o son recuperadas, bajo justificación de amor a las tradiciones identificativas de los pueblos. Entre ellas destacan, y resurgen, las que tienen como protagonistas pasivos a animales totalmente ajenos al abuso al que se los somete; batallas entre vecinos y visitantes que se “agreden” inocentemente con productos o con caldos de la tierra; días de pólvora contra los cinco sentidos, etc, etc.

Otro hecho es el rito obligado del vino a morro, del botellón compartido por peñistas y tribus urbanas durante tardes y noches hasta la madrugada, con gritos, decibelios disparados, y escaramuzas que suelen desembocar en vandalismo sobre el mobiliario urbano, calles y plazuelas llenos de residuos y basura. La diversión en las ferias y fiestas de pueblos y ciudades de una gran parte de la juventud pasa hoy por el exceso etílico, el mal gusto, la violencia y la agresividad destructora.

Sin querer llegar a ser “aguafiestas” ni cortar a todos los jóvenes por el mismo patrón, si es verdad que la imagen que muchas veces nos encontramos en los amaneceres de los días de fiesta de nuestros pueblos es, por lo menos, desolador. Muchísimos jóvenes, en pequeños grupos, que se mueven agotados y cansinos o sentados en el suelo. El aspecto de casi todos, el estado lamentable de no pocos, las latas de bebida por el suelo, todo el conjunto es muy triste. ¡Qué enorme hipocresía social! ¿Para qué se denuncia el creciente uso de la cocaína o el consumo disparado de alcohol por parte de personas cada vez más jóvenes si se promueve un estilo de vida que conduce casi inexorablemente a ello?

En algunas ciudades la concejalía de juventud y bienestar social reparte gratuitamente unos miles de preservativos para evitar contagios, embarazos indeseados, etc. ¡Bravo! El “consumo interior” no decae y la economía se sostiene. ¡Felicidades! Si hay comas etílicos, para eso están las urgencias. Si hay setenta mil abortos anuales, si mueren centenares de jóvenes en accidentes de fin de semana (¿qué pueblo no tiene ya su luto ferial por este motivo?), si los adolescentes son carne fácil para el alcohol o la droga... Eso no es problema. ¡Que se callen los gafes, los pájaros de mal agüero profetas de calamidades!

Quien ensalzó la “movida” y entregó a tantos jóvenes al poder de la noche, habrá visto desde el otro lado el dolor y la miseria que su “apertura cultural” ha traído a muchas familias y a toda una generación. Pero insisto: esto no es problema. Bastará con que los centros de enseñanza reciban folletos de cómo evitar el alcohol o de la peligrosidad de las drogas; bastará una nueva asignatura de cómo ejercitar la sexualidad sin consecuencias desagradables (¿será la nueva gimnasia que sustituya a la religión?). ¿Ceguera solamente? ¿Irresponsabilidad criminal? Me dicen que la mayoría de los jóvenes que viven en la noche no caen en excesos; por supuesto, lo creo. A mi no me preocupa una borrachera ocasional; me preocupa un modo de vida, un estilo. Hoy, días de vino y rosas. ¿Y mañana? El paisaje urbano durante las fiestas populares es más parecido al paso de un tornado que al escenario de un pueblo o ciudad del siglo XXI. Esto no es una denuncia, ni mohína de viejo; es una descripción.

Sólo deseo que, verdaderamente, nuestras fiestas sean unas felices (sanas y tranquilas) fiestas.

viernes 27 de julio de 2007

UNA SEMANA EN TAIZÉ
Por Rosa Verbo Ruiz

Hola amigos. Os voy a contar mi experiencia vivida en Taizé. Me llamo Rosa, soy una chica de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) y lo que he experimentado allí ha merecido la pena y me servirá, día a día, en mi vida cotidiana.

Al llegar allí me agobié un poco, al ver que todo era diferente a mi lugar de residencia, pero poco a poco todas esas cosas que parecían negativas, se fueron convirtiendo en cosas positivas.

Me di cuenta que viviendo con más sencillez y humildad (personal y material) también se puede ser feliz. Muchas veces no sabemos valorar lo que tenemos, incluso le damos más importancia a cosas que, realmente, no la tienen.

Era impresionante ver a tanta gente unida de diferentes países por una misma cosa: nuestra FE.
Lo más bonito era ver cómo se vivía día a día en comunidad, compartiendo todo, sin conocernos de nada y colaborando en las tareas comunes para que todo saliera adelante.

En una de las oraciones sentí muy cerca la presencia de Dios; notaba que estábamos solos Él y yo. Me sentía en un estado lleno de tranquilidad y paz interior, rodeada de cosas buenas que pasaban por mi cabeza. Mi corazón latía cada vez más deprisa y las lágrimas empezaban a resbalar por mis ojos. Era algo que nunca había experimentado; tuve verdadera experiencia de oración. ¡Fue tan bonito!

Intentaré reforzar cada día mi fe ya que el Señor está más cerca de lo que pensamos y no nos damos cuenta. Gracias, Señor, por pertenecer a esta gran familia que es la Iglesia.
Rosa Verbo
EXPERIENCIA EN TAIZÉ
Por
Cándido Román Mora

Comenzamos el viaje hacia Taizé el sábado 14 de julio con grandes ilusiones e intrigas, que poco a poco se fueron respondiendo. A la cabeza del grupo iban Santos y Ángel, dos sacerdotes de la diócesis, que nos irían dirigiendo.

En el viaje a Taizé hicimos parada en Valencia, donde visitamos la catedral, la plaza de la Virgen y donde celebramos la Misa. Tras el agotador viaje en autobús, en el que nos fuimos conociendo un poco, llegamos a Taizé hacia las 12:30 del mediodía del día 15. Allí había miles de personas de todo el mundo, unos llegando como nosotros y otros marchándose alegres por la experiencia. Todo era extraño para nosotros, pero conforme lo ibas conociendo te ibas dando cuenta de lo bueno que era. El Hermano Samuel hizo la acogida a los españoles. Las primeras horas fueron duras, pero nos lo pasamos muy bien.

El horario que seguimos durante la semana fue el mismo salvo algunas excepciones: a las 7:30 de la mañana había misa optativa tras la cual nos juntábamos todos para la oración de la mañana. Después desayunábamos y tras esto teníamos introducción bíblica por grupos toda la mañana. A las 12:20 era la segunda oración y justo después la comida (por desgracia no era como la de España). Por la tarde te daban a elegir si ir al taller de canto, trabajar o seguir con otra introducción bíblica (lo que eligieras lo hacías toda la semana). Merienda a las 17:15, talleres a las 17:45 (testimonios, conocer culturas, países...) y cena a las 19:00. A las 20:30 la última oración del día, y tras ella nos íbamos al “Oyak” donde nos reuníamos en las carpas para cantar y bailar; allí podías comprar pizza, sándwiches, bebidas, etc... todo muy barato. A las 11:30 llegaban los “go to bed” para llamar al silencio y al descanso, pero te podías quedar hasta tarde en la iglesia rezando (o hablando en voz baja con los compañeros).

Los españoles tuvimos una actividad especial en la que por grupos teníamos que hacer un teatro o una canción o una representación con “la felicidad” como tema (fue realmente divertido). El jueves tuvimos Misa en español en la cripta, el viernes tuvimos en la oración de la noche adoración a la cruz y el sábado, vigilia pascual. La adoración de la cruz y la vigilia pascual fueron especialmente vivas y muy emotivas.

El día 22 tras la Misa, que fue a las 10 de la mañana, tocaba marchar y despedirse de todas las personas conocidas allí. A las 11 de la mañana salíamos con el autobús desde Taizé con destino a Ciudad Real con alegría y tristeza por marcharse. En el viaje de vuelta hicimos parada en la abadía de Cluny y en Avignon, donde visitamos la ciudad de los Papas. Tras repostajes y paradas para estirar las piernas llegamos a Ciudad Real el día 23 de julio a las 12 de la mañana. Allí nos esperaban familiares ansiosos por vernos y oír todas y cada una de las vivencias, historias y anécdotas del viaje.
Sólo me queda agradecer a la pastoral juvenil este maravilloso viaje y recomendarle a todo el que lea estas letras que vaya, que hay que vivirlo para saber de verdad cómo es Taizé.
Cándido Román